martes, 24 de diciembre de 2013

fractura de mujer

dónde quedó aquella loba hambrienta.
hermosa criatura que no deja de aullar en la noche más larga. 

hembra que sucumbe en brazos de quién. animalillo triste arrastrando su pelo triste de color triste. soledad de provincias. soledad de quien ama y no debe. soledad de quien debiera odiar a gritos. odiar por ley. odiar en defensa propia.

murmullos de fondo en el cuarto de estar. pero cuándo empezó ese olor a nosotros. por qué no se diluye en el aire. por qué me ofusco en preservarlo. en escribir sobre él. tu pelo más corto. tu cama más alta. tus golpes más fuertes. más.
en traerlo aquí. conmigo solo. conmigo para siempre.

no debo y sin embargo pienso.
en tardes de loro en el hombro. en noches de poesía en sillones antiguos. no debo. pero ahí están los de baños de hoteles. los sueños enormes. almohadas aliadas. pruebas del delito y taxis o buses o piernas infinitas y comidas equidistantes. 

cada uno en su casa y deseándonos o a la inversa. a qué tanta fiebre ahora. a qué la desesperación y las ganas de tiritar y correr o ahogarse. a qué los besos en el descanso de clase si nunca mis labios. a qué tú en mi pensamiento si yo en el tuyo jamás. a qué los complementos indirectos.

y los sonetos me están perforando. no quiero escribir poesía. no quiero escribir una sola línea que se parezca a lo que escribí entonces. no quiero. pero no sé no hacerlo. 

posiblemente. probablemente. evidentemente. y si pudiera te daría el corazón que no me queda. 




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