lunes, 4 de noviembre de 2013

Cosas que me rozan la médula

A veces, alguien puede hacer algo, o más concretamente, escribir algo, que no sólo te saca los colores, sino también las lágrimas. 
Ese algo es esto:  http://www.cristianpine.com/2013/11/gritos-de-mujer-entrando-en-su-morada-y.htm, y ese alguien es Cristian Piné, quien se ha atrevido a adentrarse en mi primer poemario: Morada y Plata.

Yo no tengo palabras para agradecerle la infinita hermosura de su gesto, la dedicación que ha puesto y pone incansablemente en convivir con mi poesía. Me siento embriagada, pero ante todo, comprendida y plena. Y eso es vital para todos los que escribimos: que el lector esté ahí, rescatándote.

Al saber que me había escrito una reseña, no he podido evitar responderle (no podía ni quería quedarme callada):
"¿Dices que tu reseña es personal? ¿Y cómo no habría de serlo? Morada y Plata rebasa el límite de lo personal. Me atrevería a decir que mi libro es casi visceral, de puro íntimo. Y sí, por eso es maravilloso que no lo hayas analizado, que el objeto de tu desvelo hayan sido detalle minuciosos de mi propio ser.
Me muerde en la médula que seas capaz de saber quién soy a través de mis versos, que son yo, que nunca han dejado de serlo. 
Morada y Plata es un mordisco al pasado, pero también es una superación; un saber mirar hacia atrás con la serenidad de unos ojos nuevos, aunque cada día sea más miope...".


Pues bien, este es mi libro al fin, mi criatura tan temida, a la que di a luz mucho tiempo atrás. Me gusta verla crecer, madurar, y sé que dentro de muy poco será una mujer auténtica, tan mujer como yo misma. Espero que aprenda a caminar sola antes de que abra los ojos mi siguiente retoño, un varón musculoso con ganas de entrar en batalla.


                                          Portada y contraportada de Morada y Plata

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