miércoles, 22 de octubre de 2014

la caída del mito

Asisto a vuestras vidas y aprecio mejor que Dios la herida
amarga del anciano cuando la niña se recoge el pelo y es
sanguinaria su belleza y es aún más sanguinaria la
distancia.
(Julieta Valero)


Afuera un dolor salvaje de criatura naciendo
y dentro un espacio hueco en el que acumular nadas.

Mi refugio: el paisaje más allá.

Una explanada verde
un no rozado bosque
el seno de la selva y su desgarro.

Del otro lado
la tierra parda y hosca.

Quien hace el amor con los ojos abiertos
sabe del perfume a tierra baldía, amada.

Yo, que no sé no gritar ante la acción más sanguinaria,
he traicionado a todos los que intentaron someterme.

Por eso estoy aquí,
porque temo y deseo la belleza con tanta ferocidad
que no puedo entregarme al abrazo sin oponer resistencia.

Mira cómo resbala esta sonrisa por la comisura de mis libros.

He pronunciado la palabra que llevas escrita en la frente.

Asistimos a la muerte del mito.
¿No te parece hermosa?

Acaso ya ha comenzado el deshielo.


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