sábado, 23 de marzo de 2013

hambres

No quiero saber.
 No quiero más que un silencio para mí
 y las que fui, un silencio como
 la pequeña choza que encuentran
 en el bosque los niños perdidos.
 Y qué se yo qué ha de ser de mí
 si nada rima con nada. 
(A.Pizarnik)
no quiero saber pero
              sé que tus manos son tus manos aunque jueguen a ser las- de- otro caen sobre mi espalda en vertical poco a poco van cayendo como si  nadie les ordenase nada y
              al diablo la otredad Y un cuerno Y hasta dos cuernos de cabra montesa
"que sí, que ya sé lo del pálpito ya sé" era otro tiempo y yo era tan niña tan tan niña que 
fuimos impulso y verso en una sola cama
 no creo que lo recuerdes porque ni siquiera yo pienso a menudo en esa estrechez hasta que te me adentras por los iris
      Nomás sos violento
te temo cerca como a la tempestad innombrable como al pájaro de alas picudas como al padre con canas
   nos huyes desde que nos separó el océano y no me parece ni mal ni bien no me parece ni boca arriba ni boca abajo ni por la espalda o de frente ni con protección ni sin
              tampoco hay un leitmotiv valioso para seguir intentándolo pero y cuándo cuándo cuándo me dejarás morderte el papel emborronado de tinta y bañarlo como quien ha cogido mucho durante más tiempo                  
      del que
                me dejaste en herencia un pingüino y novecientos peces al cuello qué quieres

yo sigo alimentándolos todavía

   



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