jueves, 14 de febrero de 2013

Souvenir d'hiver

Entonces, Sara dijo "Leo" y yo pensé en París, o mejor dicho, la vi en París, paseando del brazo de un francés alto de ojos verdes, -probablemente verdes, pero también podían ser azules o incluso, castaños-.
Pero lo importante es que yo sabía que estaba ahí, aunque ella no hubiese dicho absolutamente nada sobre la cajita de cartón con el cuaderno de frases de colores, y aquella fotografía del beso en Mar del Plata. "Las pestañas larguísimas de Sara pegadas al cristal de un escaparate de un sombrerería parisina. Los rizos como serpentinas de Sara, saliendo de la tienda poco más tarde, cubiertos por una boina coqueta, tal vez roja, como sus labios de unas horas después, tras despedir a un chico alto con los ojos indefinidos. La soledad de Sara leyendo un libro, junto a una taza de té vacía, en una habitación de paredes blancas. Una rosa sobre la almohada como única compañía."
Y Sara, por fin, entrando en el bar, el secreto en los ojos, la boina en la mano, y en la boca, un sólo nombre, una sola palabra. Me levanto para darle un abrazo y entonces, Sara dice "Leo" y yo no puedo disimular una sonrisa.
-Cuéntamelo todo. -le ruego. -S'il vous-plaît?...




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