jueves, 25 de diciembre de 2014

Retrato de un hombre en escala de grises

El viento siempre, polvo en los labios
y dos cuerpos que se contagian
la vida y la muerte más ciertas,
dos carnes que se alimentan
de una sola desmesura.

(Luisa Castro) 
Grises, tus párpados caen y te derramas
de forma incomprensible, sutilmente 

No caminas hacia el sueño: te arrojas a él

No tienes miedo ni temes a estas manos temblor
que trazan tu perfil con furia contenida

Tuya es la nariz, su fiel relieve

         Respiras milagro 

Tal vez ahora pronunciaré los sonidos
que no soy capaz de trasladar al poema 

          Estruendo desnudo

Y de pronto tus canas diminutas, plateadas,
el rigor literario de las ojeras altivas
la oscuridad plena de tus ojos pecado

Duerme así, sencillo, siente cómo te acunan 
todas las voces mías
Voces que junto y callo mientras la noche
se hace más noche y no hay calma que pueda seducirme

        Todas las bocas; esa es tu boca
que viene a quebrar mi cuerpo en momentos solsticio
  y yo lucho, te lo juro, lucho
 con el alma con los puños con las letras
          yo lucho para no resistirme.











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