lunes, 26 de diciembre de 2011

Pide un deseo

Voy a volver de puntillas
de un lugar del que no quiero acordarme
porque se parece a ti y al sonido
opaco de tu risa entre dientes
y a las mariposas azules
que se escapan poco a poco
de tu lengua de brujo de Narnia.
Voy a entrar en tu vida a oscuras
para tropezarme con tantas
manos y brazos como pueda;
si caigo, tus labios amortiguarán mi caída
y si tiemblo, no sabrás
si sufro o si anhelo o si necesito
o si de repente tu beso me escuece
en algún lugar del que no quiero acordarme.
Voy a conmoverme cuando te marches
y voy a enfadarme si vuelves
con los ojos bajos a pedirme
un regalo que no te di entonces.
Cierra los ojos y aprende:
porque antes de que termine el año
quiero memorizar unos labios
que sepan alejarme de ese lugar exacto
de cuyo nombre no quiero acordarme.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Rubores estacionales






Huracán iracundo que estremece




adoquines sucios en las calles,




ya envuelve el corazón, ya ralentiza



los latidos de pulso renqueante.




No sé si es hoja en blanco mi vida,




o mas bien remolino; realidades




ocultas bajo alfombra de hojas secas




que fueron cabello de los árboles.



Enfrentarme no quiero a los colores,



en blanco y negro pinto los detalles,



el cielo en camisón de seda malva



cubre la desnudez de sus tirantes.



Sin piel regresaré a mis horizontes:



la noche bosteza; nunca es tarde.









sábado, 3 de diciembre de 2011

Última vez

Recuerdo aquel día como si hoy fuera entonces
y esa cama fuera esta cama
y esas manos fueran estas otras manos
que nunca te pertenecerán.
Nos recuerdo cansados y algo confusos
después de aquel juego hueco
que suponía el amor y sus vaivenes
y la posesión enfermiza de los cuerpos.
Si mal no recuerdo tus ojos abiertos
dudaban de la legitimidad
de nuestros actos y yo no podía
hablar y decirte que eso no era
lo que había leído en ciertas novelas.
Me recuerdo cohibida y aovillada
cubierta con el traje de mi piel,
sembrada de pálidos desperfectos
y te recuerdo maravillado
o dormido a la sombra
del vello sedoso de mi mente,
extrañado ante la estatura firme
del pez onírico tan lejos de tu ser.
Nos recuerdo y me asombro
de poder todavía evocarlo
con una nitidez absurda y irrepetible
como si fuera la primera y última vez.
No quiero más recuerdos que zapatos
en el armario y no quiero tu risa
ni tus sabores, ni la lengua salvaje
en la que hablábamos.
Prefiero recordarte solo a veces
cuando me miras despacio y me da por pensar
que estábamos equivocados
y que solo improvisábamos, en el fondo.

Filosofías que no son tales

La poesía porque va de dentro a fuera,

el sexo porque va de fuera a dentro.

Orígenes paralelos- un mismo fin:

desintegración absoluta de los cuerpos


* * * *


El amor, como la materia,

ni se crea ni se destruye:

solo se transforma.


Porque todo, al fin y al cabo,

forma parte de lo mismo:

ese puto átomo

que tienen todas las cosas.


* * * *


AVISO:


queda terminantemente prohibido

aquí y ahora

subir o bajar en marcha

allí y entonces

Permanecer junto a las vías

luego y donde sea

cruzar el andén.


Yo escribo poemas-escudo:

Atención señores viajeros

Es la ventaja de no tener

Peligro de muerte

más arma que mi piel.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Estideces de mi vida






Tras la cortina de lágrimas

el universo entero se vuelve abstracto:

palpitan las pupilas en el lago,

escuecen las mejillas con rabia

y las gotitas se deslizan sin prisa

nariz abajo, mentón, barbilla y nada.


Te veo en todos tus regalos,

en los osos-llavero, en los atrapasueños

en las gafas de ver-la-vida,

en las botas que te compraste

y luego no te gustaron.

Te veo en los gatos abandonados

en el chocolate milka,

en el suchard, en los kinder bueno

y en el envoltorio rojo del bombón

que aún no he probado.

Te veo en las fotos del verano pasado

y todos los anteriores,

haciendo muecas simiescas,

posando sin gracia alguna

-siempre fuiste demasiado natural

para esa clase de formalismos-.

Te veo embarazada de croquetas

y llorando con la lengua fuera

al haber caído en la trampa

de los pimientos del padrón;

te veo en la cama de al lado

silenciosa ruge-estómagos

y sé que estarás callada

hasta que te quedes dormida,

porque no te gustan las confesiones

con legañas en los ojos,

así que charlamos en sueños

para que nadie nos diga

que no somos las mejores

amigas de cuantas existen

en este planeta: tierra

pisada por un pie del 40

que guía mis amaneceres.






viernes, 18 de noviembre de 2011

Meditacciones






A veces pienso que si pudiera


me sacaría el corazón del pecho


y lo pondría a secar al sol


sin pinzas en los extremos:


tal vez así se lo llevase este huracán


de nubes y hojas amarillas


que es mi vida y la tuya, y la suya,


y la de tantos, muchos otros...


esos que pasean su malestar por las calles


y en vez de recibir aplausos,


o palmaditas de apoyo en la espalda,


son perseguidos por aquellos


que dicen ser honrados ciudadanos


y llevan a sus hijos a la escuela


donde las víctimas trabajan.


-No tenemos miedo-


reza en todos sus pancartas,


y me lo creo:


porque tienen soles pintados a golpes


en sus brazos cansados,


porque tienen tantas estrellas en los ojos


que no pueden cerrarlos


y dejarse llevar por la riada

de insensatez y desvaríos


que exhiben los políticos en campaña.



Por eso, si pudiera hacerlo,


juro que dejaría el corazón tendido


a modo de sábana en la terraza,


para que todos admirasen


sus costuras mal hiladas y los agujeros


que el tiempo va horadando a cada paso


en su blanca superficie:


será que las heridas sangran


de manera muy queda y sosegada,


será que este país se despereza


con ojos resacosos


después de una larga borrachera


apenas percibida de unos pocos.


Volvamos a vivir y


volvamos a salir de la cama:


-vomitemos la verdad para quedarnos a gusto,


queridos españoles de a pie,


estupendos vagos.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

La mirada fantasma

Te miras. Estás mirándote a ti mismo reflejado en el cristal de la ventanilla del tren.
No te miro. Pero estoy mirando tu yo reflejado en el mismo cristal de la misma ventanilla en el mismo tren.
Entonces sientes el asedio de mis ojos en los tuyos falsos, que parecen asomarse desde el otro lado del cristal. Y tu otro tú me devuelve una mirada intensa, teñida de nostalgia y de: "quiero salir de aquí y hacerte pedazos".
En ese momento parpadeo y el contacto visual se pierde un instante. Al abrir los ojos de nuevo, tu reflejo ha girado la cabeza hacia la derecha, y contempla absorto mi propio reflejo, del que hasta ahora no había sido consciente.
Veo nuestros reflejos mirándose de refilón y sin prisas.
-Haced algo! !Moveos!-quiero gritar. -Pero ellos no me escucharían, porque son solo reflejos, sombras proyectadas en la nada.
Los miro mirarse entre sí y sonrío. Yo no puedo hacer lo mismo que ellos, y les envidio, porque sé que si miro a la izquierda tu no estarás.
Estamos pasando un túnel. Y al final del todo está la luz: nuestra enemiga íntima.
Tu reflejo se desvanece por fin. El tren se detiene, la puerta se abre y nadie baja.
Eres un viajero sin destino que siempre está esperando la parada adecuada.