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miércoles, 17 de octubre de 2012

La carrera mientras tanto


A Mauro
Cordillera de nubes galopando
        en el cielo aquel monstruoso
de belleza terrible y obscena
    que agranda mis ojos de lleno
y los desborda         los mece
        los escupe de vuelta
Y ya fue   ya fue   ya
   no tengo palabras poéticas
de ahí estos versos taciturnos
     sin demasiado orden
verso-latido
   pum pum
corazón      templado
        emociones intensas
Montevideo nervioso
ahora
     y luego
      a la muerte del sol
ciudad que no duerme
      fantasma sin sábana
abrazando hasta nunca
          mis manos hambrientas

lunes, 24 de septiembre de 2012

El deseo o la realidad

      Voy a mamar poesía de tus pechos
como quien bebe mate a media tarde
                       para alargar las horas
o se masturba a solas en el baño
  o en una habitación con la puerta cerrada
    o abierta
 espiando su sombra en el espejo
    un ruido sospechoso al otro lado
   perdida la mirada entre las nubes
           entre los cielos
y más
  allá del cielo hay otro cielo
       que obsesiona
   el cielo azul/ rojo/ azulrojo/ rojoazul/
                                         que trae
                        nuevos aires.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Meditacciones






A veces pienso que si pudiera


me sacaría el corazón del pecho


y lo pondría a secar al sol


sin pinzas en los extremos:


tal vez así se lo llevase este huracán


de nubes y hojas amarillas


que es mi vida y la tuya, y la suya,


y la de tantos, muchos otros...


esos que pasean su malestar por las calles


y en vez de recibir aplausos,


o palmaditas de apoyo en la espalda,


son perseguidos por aquellos


que dicen ser honrados ciudadanos


y llevan a sus hijos a la escuela


donde las víctimas trabajan.


-No tenemos miedo-


reza en todos sus pancartas,


y me lo creo:


porque tienen soles pintados a golpes


en sus brazos cansados,


porque tienen tantas estrellas en los ojos


que no pueden cerrarlos


y dejarse llevar por la riada

de insensatez y desvaríos


que exhiben los políticos en campaña.



Por eso, si pudiera hacerlo,


juro que dejaría el corazón tendido


a modo de sábana en la terraza,


para que todos admirasen


sus costuras mal hiladas y los agujeros


que el tiempo va horadando a cada paso


en su blanca superficie:


será que las heridas sangran


de manera muy queda y sosegada,


será que este país se despereza


con ojos resacosos


después de una larga borrachera


apenas percibida de unos pocos.


Volvamos a vivir y


volvamos a salir de la cama:


-vomitemos la verdad para quedarnos a gusto,


queridos españoles de a pie,


estupendos vagos.

miércoles, 13 de abril de 2011

Diario de una provocación: libertad sin tregua





Pequeño diablo azul de las gafas siempre-sucias, sonríe un poquito, así, pícaramente, pero sin pasarte, no vaya a ser que salga despedido el corazón y se quede en paro, laboral y cardíaco.


Ahora túmbate en nuestro lecho de hierba, en este rincón alejado de todo y de todos, mira el cielo y dime qué ves, traduce para mí los guiños de los ángeles y sedúceme intentando pronunciar un verso con dulzura inusitada, con esos labios tuyos de hoy sí quiero besarte pero no me atrevo, por miedo a corromper la imagen idílica de otro tiempo.




Y, fíjate lo que son las cosas, mi memoria me devuelve recuerdos que no existieron, salvo en mis palabras o en las tuyas, y apenas ya concibo que me dieras un beso. Supongo que soñé la suavidad de su tacto leve en un principio, su roce dubitativo entrecortado, sutil, aventurero. Y su huella húmeda, embriagada, perfilada de abandono, edulcorada con caramelos de miel y limón. Y tu caricia lenta en la nuca, tus dedos firmes en mi espalda trazando un sendero pecaminoso y atroz.




Quizás me he inventado esa figura perfecta que es la de nuestros cuerpos entrelazados contra un árbol en medio del silencio. Quizás jamás reúna el valor suficiente para comprobar que fue real, que lo que sentimos, aquel estallido irrefrenable de pasión inmortal, no fue un mero esperpento. No, no creo que lo fuera. Nunca supimos actuar bien, ni mentir bien, ni portarnos mal. Porque todo, absolutamente todo lo que hacemos está bien, porque intentar ser felices no es un pecado, y si lo es, el cielo estará completamente vacío.




Hoy la he visto a ella. Me ha bastado ver una simple foto para admirar su magnificencia. Tal vez porque no es como la imaginaba, y sin embargo, no podía ser de otra manera. Envidio su suerte, me introduzco en su piel y me convierto en la única, en la mujer a la que ya has consagrado tu vida. A la que no abandonarás por mí y me siento más tranquila. Y me gusta, me siento querida, pero al mismo tiempo, encarcelada, y sé a ciencia cierta que por mucho que te hubiera intentado hacer feliz coleccionando fantasía, no habría sido suficiente.




Tú, hubieras amado eternamente a un pájaro sin alas incapaz de remontar el vuelo. Y yo, habría terminado huyendo en busca de la libertad, lejos de todo lo que me ofrecía un futuro perfecto, a tu lado, haciéndome el amor y los deberes.


Quiero una vida caótica entre libros y letras. Adiós al amor y los placeres...