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martes, 14 de febrero de 2012

Día de los no-enamorados

A todos aquellos que por una razón u otra, dejaron de creer en el amor

¿Qué importa que hoy sea
catorce de febrero
de dosmildoce año bisiesto
luna creciente o menguante
si nuestro amor no atiende
a calendarios de nevera
con fotos de paisajes y deseos transitorios
obstinadamente mudables?

¿Qué importa, sí, qué importa
que no me beses en los labios
esta tarde de este año de este mes
de esta vida en concreto
si todos los días me enamoro en el metro
de una pincelada en los ojos de un viajero errante?

¿Qué importa que no nos entendamos?
Dime, ¿acaso importa cuánto dure este momento?
Si en esta conquista las armas no valen
y es el inca tu lengua salvaje
lo que produce un placer infinito
en este corazón mestizo, voraz y antropófago
del que nunca nunca nunca
pero que nunca jamás, te daré la llave.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Última vez

Recuerdo aquel día como si hoy fuera entonces
y esa cama fuera esta cama
y esas manos fueran estas otras manos
que nunca te pertenecerán.
Nos recuerdo cansados y algo confusos
después de aquel juego hueco
que suponía el amor y sus vaivenes
y la posesión enfermiza de los cuerpos.
Si mal no recuerdo tus ojos abiertos
dudaban de la legitimidad
de nuestros actos y yo no podía
hablar y decirte que eso no era
lo que había leído en ciertas novelas.
Me recuerdo cohibida y aovillada
cubierta con el traje de mi piel,
sembrada de pálidos desperfectos
y te recuerdo maravillado
o dormido a la sombra
del vello sedoso de mi mente,
extrañado ante la estatura firme
del pez onírico tan lejos de tu ser.
Nos recuerdo y me asombro
de poder todavía evocarlo
con una nitidez absurda y irrepetible
como si fuera la primera y última vez.
No quiero más recuerdos que zapatos
en el armario y no quiero tu risa
ni tus sabores, ni la lengua salvaje
en la que hablábamos.
Prefiero recordarte solo a veces
cuando me miras despacio y me da por pensar
que estábamos equivocados
y que solo improvisábamos, en el fondo.