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jueves, 26 de julio de 2012

Tercer boceto: forma y tonalidades


Intuyo tu pelo dormido sobre la almohada
cayendo en picado hacia labios
-sonrisa perenne-
calor y color en suaves pinceladas
No sé si sos vos o es la estrella que protege
todos los crímenes que tu cabeza trama
Pero mi mano tiembla si tu mano enmudece
y estamos acá juntas en el fin de mundo
tocando este cielo que huele a frío y a mar y a vida
Que lo miro al alba y balbucean mis ojos
de puro lindo que es de puro terrible de puro extraño
Eres tan morada Eme
Moradas tus calzas, tu pollera
morada en el alma
Que si desapareces me arrojaré por ese hueco de la escalera
-lugar propicio para morir o matar, quién sabe…
Duermes como si no hubiera un mañana y duermen
mis dedos sobre estas letras sucias
que te leeré más tarde cuando despiertes
-si es que despiertas, pequeña indestructible-
Al otro de la cortina rota nos espera
un abismo rugiente de libertad y sueños infinitos
hechos de pasta dura hechos de luz vivísima

Dormí un poquito nomás

martes, 3 de julio de 2012

Un sueño más o menos



Durante mucho tiempo esperó un milagro,
que el sueño que Talita iba a contarle por
la mañana fuese también el que él había soñado.
Solo una vez, sin que ella le diera la menor
importancia, soñaron sueños análogos.
(J.Cortázar; Rayuela)
He soñado que corríamos desnudos por un bosque
que corríamos sobre y a través de él
aunque el bosque no existía
porque era una playa de hierba
de color azul intenso o verde o turquesa
y las ramas de los árboles eran blandas y blancas
como la espuma enredada en nuestras piernas
He soñado que éramos niños en la
selva de la infancia condenados
a sacarnos la lengua desde lo alto de un sauce
llorón que no era como el de pocahontas pero casi
porque hablaba y su voz envejecida
iba llenando mi boca de cuentos y leyendas
que sólo podía entender si extendía las manos
dejándolas caer sobre sus arrugas
                         imperecederas
llenas de feminidad y ojos grandes

He soñado que te leía en voz baja un libro antiguo
donde no eran los personajes los que salían
de las páginas sino tú y yo quienes nos
adentrábamos en ese mundo de caballerías
                hasta ser sólo ficticios
Y no eras don Quijote en tu disfraz
tampoco yo era Dulcinea
pero sí había Rocinantes y molinos
ventas con fantasmas hospitalarios
y muchas muchísimas estrellas en la Mancha
He soñado que soñábamos sueños paralelos
que nuestra lengua era una sola
lengua y que los dientes servían
para morder y desgarrar y sepultar en el olvido
las pesadillas los malambrunos
              las derrotas los miedos

martes, 1 de mayo de 2012

Museo de ingenuidades

A la inocencia, siempre
Al amor, nunca
A M., ahora



Como una fugitiva que abandonase

                el lecho a la hora temprana

 en que

su esquivo amante duerme

bajo una nube                  

de sábanas

Así no he huido yo

 -al alba-

cuando la mejilla derecha

ha empezado a notar

desconocido el olor de

la almohada

El calor ajeno bajo

el edredón

de un cuerpo no muy diferente al mío

y sin embargo

tan distinto

-anoche-

La mejilla no ha tardado en contagiarme

 su extrañeza

Y ya mis ojos deberían haber averiguado

 el paradero de mis gafas

Pero no.

 Y de repente:

una voz                               un sonido ininteligible

 un murmullo apagado

Y más tarde:

 un ronquido animal como de tigre

 conteniendo la carcajada.

¿Quién ha metido una fiera en mi casa?

Aunque…

-Espera-

 si esta no es mi almohada

 ni ese mi despertador

ni llevo puesto el pijama

¿Habré sido raptada?

Me paro a pensar

y no recuerdo lo que

 estaba pensando

-anoche-

en sueños

Como si esta cama me hubiera robado

un pedazo          un fragmento                  de

 inexistencia

Mi secuestrador parece

un guerrero

preparado para entrar en batalla

de un momento a otro

Y da patadas,

 como un niño en el vientre

del vientre…

 de su poseedor

No encuentro el broche de las  botas

Ni los cordones del         sujetador

Sólo un ataúd                   negro

que me mira de arriba

 abajo

Como intentando desnudarme

 y

me decido a no mirar

Dentro

Por si me caigo

                -en el fondo- todo ha sido fácil:

recoger mis cosas y salir

de pun ti llas

Como si hubiéramos hecho

 algo malo

-anoche-

Mientras Tú

 las acariciabas y Yo los acariciaba:

Cuerdas tensas                     /         rizos elásticos

Notas roncas

 escapando de los            Dos

                -Es el paraíso-

me dijiste

-O el infierno visto

desde abajo-

Pensé   mientras

el corazón se debatía

Entre estallar         o          contraerse

hasta volverse un objeto

 más

o parte de las vitrinas invisibles

que forman tu museo de ingenuidades

para locos.

Hemos luchado y has ganado

Te mereces algo más

 que un beso

Y me gusta verte de vuelta

Jinete negro

 entre la polvareda

Héroe mestizo                 Dios malherido

Que acude a mis manos

y si pudiera

-anoche-

Te habría clavado las uñas

hasta gozar tu pena

Vibrar en tus pesares    ocultos

Y nada más que eso


Por fin desaparezco de tu

 cabeza

Y salgo al mundo de lunes

 a las ocho y media

Pero los edificios no eran            así          ayer

Y las personas no tenían

Esa ridícula         línea      curva

 en los labios

Cierro la puerta de golpe

y me voy

No taconeando…

Ni lloviendo…

Ni sintiendo…

Simplemente me marcho           y tú duermes

Hablas en sueños

Me llamas

entre llamas

de un incendio ficticio

que he metido en un cofre

–ése-

Para que cuando despiertes

si es que sigues vivo

Te duela la garganta       y una lágrima

caiga de tus ojos defectivos

al pensar en la cebolla

que desayunamos

-anoche-


lunes, 16 de abril de 2012

Siempre la luz

Enciendes mi lamparita de noche y apago
los ojos para no mirar más de frente al día
que ya va perdiendo su olor entre mis dientes
que repaso con la lengua mientras me llega
el sabor a chocolate del último capricho.
Caprichoso el azar, y los mortales, y sus des-
iguales vidas que pueden ser más o menos locas
o fantasiosas o aburridas siempre que sean cons-
cientes de que el segundero no se detiene nunca
en su absurdo trayecto esférico medido.
Me da pavor el sonido, las agujas taladran mis
orificios nasales y te juro que si pudiera
me convertiría en número para cambiar de sitio
y confundir sus férreos esquemas mentales.
La almohada oscilante se me rebela por dentro
y siento como se agita, echa a volar y ya mis ojos
solo distinguen plumas cayendo del tejado,
goteando sueños de infancia, y pesadillas de niña
miedosa, de esa niña sola enfrentándose a sus
monstruos interiores pero cara a cara.
"No mires debajo de la cama -me repito de nuevo-
no te muevas, no dejes un espacio de cielo
entre la cueva que forman edredón y sábanas.
No les tientes, no te quites el pijama aunque
estés asfixiándote, y sobre todo no apagues
la luz no apagues la luz no apagues
los ojos, niña, no cierres
los pensamientos,
que la imaginación es la única hada madrina
que puede convertir las carrozas en
calabazas y los príncipes
en paquidermos.

lunes, 9 de abril de 2012

Radiografía de los sueños

                                                                

La sed vital es fluctuante
como fluctuantes son nuestros deseos
envueltos en pañales gigantescos
que no pueden contener todo lo inmundo
que es nuestra carne y sus desechos
-fósiles imperturbables del futuro
bajo la tierra y bajo los animales-.
Ansiamos lo que no poseemos,
mas ¿qué es poseer sino abarcar la nada
con bocas y labios entreabiertos?
No es tan surrealista el paradigma
repetido sin cesar en nuestros sueños
no es tan disparatada la manada
de ciervos que atraviesan el poema
con ritmos bailando entre sus cuernos.
Los cuerpos machacados por los años
los cuerpos putrefactos, los residuales cuerpos...
dime, ¿dónde los olvidamos, dónde perdurarán
si somos tantos cadáveres maquillados
haciendo cola en la taquilla del metro?
Estupideces como ésta, acuden cada noche
a entorpecer mis versos,
y entonces sólo me quedan dos opciones:
o bien compartirlos conmigo o
bien apretar el gatillo y apretarme

                                                      contra ellos.