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domingo, 15 de septiembre de 2013

quién miente

al final te diré que la verdad
es un temor que asola nuestras vértebras
un taladro que trunca el verde centro
la alegre libertad en la catástrofe
(Cristian Piné)
 late una espina entre párpados insomnes

   sentimos el taladro de la vida con tal fuerza
que nos duelen los otros ciertas noches

              y a quién mentir con estos ojos trueno
      estallido de luces danzando aunque la rabia

              rehenes del silencio poco a poco
   poeta invertebrado en la baranda
        
                     oasis triste de cobardes 
         poemas sin sabor  precongelados 
               
secuestremos un libro como entonces
               yo apuesto doble o nada a la palabra
         


          
                 

viernes, 6 de septiembre de 2013

L'orage

Le désespoir n'a pas d'ailes
l'amour non plus (...)
Mais je suis bien aussi vivant 
que mon amour et mon désespoir.
(Paul Élouard)
           Être vide
   Être tellement vide qu'on n'écoute pas
           La pluie le bruit les couchemars
       Aimer la nudité
                  Moi:  fille qui cherche sa voix 
Se tromper un deux trois fois par seconde
         Passer les heures comme un oiseau d'ailes brisées 
               La chute inévitable
Et alors, le courage? 
                              Non.
    La vie si grande
                 Ma solitude de papillons rouges 
         blanches
                L'ombre des larmes sur les doigts
  mon coeur aveugle et mon âme 
                          (...)
        peut-être je ne l'ai pas

              Pourquoi rêver d'autres 
 si tu es un miracle un vrai miracle
                      un nuage qui caresse mes lèvres
          avec l'immensité de son regard

jueves, 18 de julio de 2013

entonces y mañana y tal vez nunca

Cómo no recordarte. O como hacerlo deliberadamente, en momentos clave, cuando estoy sola y desnuda en un bosque de sueños, hundida hasta las rodillas en un pantano de lujuria donde no es posible moverse ni hallar un placer aproximado al que tú me diste, sin pretenderlo.

Me pregunto si fue amor. Si el amor es tan sencillo, tan elemental en su esencia. O si fue una atracción alocada y terrible, unida a mi condición de huérfana en un país lejano. Tal vez fue la reacción primeriza de mi cuerpo, conviviendo con el tuyo bajo el mismo techo en la más perfecta desarmonía.
Tu ducha por las mañanas. El sonido del agua cayendo con fuerza sobre tu piel, todavía desconocida. Tus pasos apresurados. Las expediciones a oscuras en busca del calcetin / media perdido entre otras muchas cosas. El desorden personificado. La pava está lista. El imprescindible mate caliente en la garganta. Su amargor.
Yo intuyéndote. Yo con los ojos cerrados, desvelada, preguntándome si debo o no. Mis pensamientos muy por encima de la almohada. El pelo y el deseo alborotados, desmelenados. El calor no del todo concluyente. La mano nerviosa que no se decide a. Las pestañas. El dedo meñique, anular, índice, corazón.

Pulgar. Pulgar.

Eyacularse hacia dentro. Morir de mentira y a grandes rasgos, pero morir verdaderamente de anhelo. O consumirse como un insecto encerrado en una caja. Morir como mariposa bajo la lluvia, resbaladiza e intacta, pendiente del peligro.  

Morir joven. Y sola. Como Pizarnik.


lunes, 1 de julio de 2013

otro empate

Cuando ya no nos queda nada,
el vacío del no quedar
podría ser al cabo inútil y perfecto.
(J. A. Valente)
 
te vas
    y a tu paso se apagan las farolas
           como si alguien supiera que ibas a rezar entonces,
                    anclado a la sombra de los mismos portales
         vagabunda tu vida mientras tanto.
             
                  tus lindos ojos braman y toda la fuerza  
                      -toda ella-
              con la que soñaste aquellos días
                           pertenece a otro que se aleja
                       por la misma calle, en dirección contraria.
                           
             los hijos que no nacieron son un motivo
                    por el que estar orgulloso ahora que la nada.
              y hasta cuándo durará el temblor mental
           la idea fija de no querer morirse en un lugar cerrado...
 
                     por qué desplomarse en una cama
               pudiendo mirar el cielo inmenso
                     lleno de contaminación y diminutas luces rojas
                         de aviones infinitos con destinos infinitos:
                                   
                       ahí van todos esos hombres
                           infinitamente más vacíos que tú