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sábado, 17 de marzo de 2012

Romance de las marujas y filólogas


A Laura, por ser mi doble,
a Clara, por ser mi cabeza,
a Inés, por ser mi vida,
a Gema, por ser gemelas.
(Cuenca, posada del Huécar.
Cuatro mujeres dormidas
en cuatro camas desechas.
Un trozo de bacon rancio
en una bota derecha,
la luz de un día de marzo
tibiamente las despierta).
Ya van renaciendo risas,
ya van recordando escenas
de la noche interminable
que en sus pestañas bosteza.
De repente se oye un golpe
firme y rápido en la puerta:
una quinta mujer llega
con zapatillas de felpa
contando los marujeos
que han volado a sus orejas.
-Vamos a comer tostadas
que hay que reponer fuerzas;
recorreremos las calles,
subiremos a la iglesia,
veremos las casas colgadas
y adiós a las conferencias-.
En cada puente una foto,
en cada banco una huella,
en cada sonrisa el cielo
de sus miradas risueñas.
Las penas han quedado lejos
su libertad es eterna,
los secretos ya no existen,
las claves y contraseñas.
Todas viven, todas quieren,
todas saben lo que sueñan,
y sus sueños compartidos
han guardado en las maletas.
En el bus de vuelta a casa
sus nostalgias se entremezclan.
Otro viaje en el recuerdo:
memorable, dulce Cuenca.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Estideces de mi vida






Tras la cortina de lágrimas

el universo entero se vuelve abstracto:

palpitan las pupilas en el lago,

escuecen las mejillas con rabia

y las gotitas se deslizan sin prisa

nariz abajo, mentón, barbilla y nada.


Te veo en todos tus regalos,

en los osos-llavero, en los atrapasueños

en las gafas de ver-la-vida,

en las botas que te compraste

y luego no te gustaron.

Te veo en los gatos abandonados

en el chocolate milka,

en el suchard, en los kinder bueno

y en el envoltorio rojo del bombón

que aún no he probado.

Te veo en las fotos del verano pasado

y todos los anteriores,

haciendo muecas simiescas,

posando sin gracia alguna

-siempre fuiste demasiado natural

para esa clase de formalismos-.

Te veo embarazada de croquetas

y llorando con la lengua fuera

al haber caído en la trampa

de los pimientos del padrón;

te veo en la cama de al lado

silenciosa ruge-estómagos

y sé que estarás callada

hasta que te quedes dormida,

porque no te gustan las confesiones

con legañas en los ojos,

así que charlamos en sueños

para que nadie nos diga

que no somos las mejores

amigas de cuantas existen

en este planeta: tierra

pisada por un pie del 40

que guía mis amaneceres.