jueves, 17 de mayo de 2012

Inés

Para Inés,
por estar, por ser
y parecer mi propio existir
Inés, Inés, Inesita, Inés,
       todo lo que eres...
¿cómo explicártelo?

Que me gusta cuando dices:
       "me fumo este y nos vamos"
que es fácil regalarte cosas
porque me encantan tus ojos como platos
llenos de exóticos manjares
           y porque ya sabes
 que puedo contarte una historia
             que dure toda la tarde
-si no voy al grano-,
y creo que el mejor lugar para confesiones
           es el sofá de tu casa
       blandito        frente a la tele
justo después de ver el rosco
    y haber acertado
         todas las de literatura
Soy otra cuando salgo
     del 643
y encaro el frío o el calor con ansias renovadas
              No puedo evitar cuidarte y
-siento ser tan pesada-
pero es que tus ojos
                             Inés
 son a veces
         muy grandes
y tiene todo el poder de convicción del mundo
           Tienes un alma     preciosa
                           y eres única
porque se han extinguido todas las de tu especie

           " Y para que me entiendan:
el que no la haya querido nunca
           que tire la primera moneda".

lunes, 14 de mayo de 2012

Los complementos indirectos también mueren

A los gramáticos en general
y a doña Marina Albondiguilla en particular,
a quien deseo una larga vida
Amén



(...))))
....deja de dolerme
       -tumor-
    deja de dolerme
tanto y tan insistente-
    mente atroz
mortal rugido/ fiera silbante
             opresiva placenta
estranguladora sed        -y luego-
        cuerpos entrechocados
caótico fin propicio a
 empezar
    sin dejar nunca   
                             de.

Abrazos
     de brazos zozo-brantes
 pies a la deriva        lengua
        de sierpe muda
             venenosamente verde
                                        y larga
como una tortura ingresiva
         semejante al rictus  aquel
     que afloró de su boca
 cadavérica  que  se  tambalea
entre escombros de maquillaje
                azul azafrán
y tanta peluquería
  y tanta arruga de camuflaje
           Para qué
si estás muerta muerta muerta
mil y una veces         müerta
  y solo *ella velará tu reposo.

No me hace falta (locución verbal)
               estudiar (actividad)
           para saber (estado)
que Morir no es  perpetuo
ni siquiera dinámico
pero sí télico        sí!..
Porque para ti y sólo para ti
           es un (logro).

Gracias por todo: y maldita seas
      ¿puta asesina?
                  -vieja anticuada-
(((...)

*gramática


sábado, 12 de mayo de 2012

La semilla de nuestra podredumbre

Decidieron llamarnos poetas
       y lo hicieron
     hasta desgañitarse
                   o más bien
    hasta que se nos quedó grabado:
sois poetas sois poetas sois
            poetas sois
                         poetas
sois potaje de                        garbanzos
  -que viene a ser lo mismo si lo miras
             desde el punto de vista
     de la boca     del verso   del  estómago
                 que se abre
para recibir una
                         legumbre
un fruto del campo
                  o del trabajo
                     o  de la mano
de los hombres
     que lucharon
pero hoy
             se han ahorcado así:
entre sudores
               fríos y sílabas
 jugosas que albergan
             dentro
  mitad y media de sabroso
                       gusano.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Léelo

Al Lope de Vega de los tiempos presentes

Escribías versos de peces de mares
azul marino transparente mirada
derretida en un labio que entonces
rabiaba por otro color y por otros placeres.
Me diste poco y con eso fue mucho
lo que desaprendí aquel verano de hace tanto
porque tanto calor congelaba mis noches
y a veces notaba una sierra punzante
clavada en la médula clavada en la tráquea.
No me enamoré porque no era propicio
o porque el vicio aquel me masturbaba
los ojos y no podía llorar de alegría
si nadie me había enseñado a coger
bien la cuerda y atármela al cuello muy fuerte
hasta rasgarme las yemas de los dedos.
Si no tú, ¿quién me habría protegido
del monstruo que tropezaba en mi alma?
Atrapada en los bises de tu amada tragedia
me desinflé como una pelota hinchable
el día de un partido decisivo mientras
ese dolor tan blanco fabricaba legañas.
Las fichas se cansaron y el juego quedó
en un empate y la tregua no fue de treinta años
sino de tres meses o cuatro o cinco
ya ni siquiera lo recuerdo...
No sé cómo explicar que todo fue un garabato
desordenando los poemas de mi vida
o una lluvia esdrújula de hipérboles 
siempre y nunca pegadas en las suelas
de mis botas marrones de todos los días.
Cuando yo me vaya cuando yo cruce el océano
cuando ya no puedas intuirme en los gestos
y en las palabras
Cuando esto suceda, tan solo léelo,
lee esta mierda de poema
repito léelo:
y que sepas que unos versos
pueden detener el tiempo a tu favor.

lunes, 7 de mayo de 2012

Dios comido


Anti-dedicado a los escritores bárbaros
No somos

profanadores de tumbas.

No somos predicadores.

De tumbas no somos

enterradores:

sí cabezas           sí pensantes      sí habitantes

 de ataúdes        de sarcófagos                   o féretros

Nosotros los bárbaros barbarizamos hasta no dejar un hueco

-de barbarie-

en este hoyo pútrido e infecto 

  donde                no hace               falta

firmar testamentos        con sangre

sino con tinta espesa     bersos intoxicados

 de calamares.

               

viernes, 4 de mayo de 2012

Insoñación


Desde que le habían diagnosticado aquella extraña enfermedad su vida había dado un giro de ciento ochenta grados; no de trescientos sesenta, no -aquello habría sido un verdadero disparate-, sino de medio giro exacto, ni más ni menos que ciento ochenta grados.
La causa de su mal: haber empezado a dormir boca abajo, en lugar de hacerlo boca arriba.
Los síntomas: picores en el dorso de las muñecas y en los peluches con los que compartía cama, almohada y pesadillas; calambres en los dedos de los pies y temblor incontrolado en las pestañas; ríos de sudor, desiertos de hambre y ganas de coger bolígrafo y papel a cualquier hora de la noche.
Aquello era sin duda lo más grave: su mano descontrolada por completo, trazando íes, puntos, comas, puntos y comas, paréntesis, interrogantes, bes y uves, equis o zetas... ¿puntos suspensivos?  
Las consecuencias, o mejor dicho, la minúscula consecuencia, era que sufría insoñación.
 La insoñación no tiene nada que ver la ensoñación, sino más bien con un trastorno ocasionado por la excesiva exposición a cantidades ingentes de sueño, altamente dañinas para la salud.
La solución: ninguna. Desgraciadamente, no se han inventado hasta el momento las "pastillas para no soñar", pese a la canción de Sabina. Tampoco existen tratamientos con cirugía, o implantes de pequeñas dosis de realidad por vía ultravenosa. El panorama, como se puede ver a simple vista, resultaba desolador.
Bueno, miento; puede parecer escalofriante para todos los seres vivos de la tierra, menos para ella.
Porque ella, desde que no dejaba de soñar ni un solo instante del día y de la noche, era una persona feliz, tan feliz como solo pueden ser los que se enamoran hasta el tuétano de su media naranja y se convierten en una fruta reunida. Yo no sé lo que es eso, pero puedo asegurarles que así se sentía Juana, envuelta en una nube de ingravidez y suspiros, los ojos asimétricos y chisporroteantes, las manos llenas de dedos y uñas, para palpar, rasgar, moldear. Sus sueños eran la octava maravilla, sueños de esos que parecen fabricados por un artesano en un taller, porque están hechos al detalle, con minucioso cuidado y deliciosa ingenuidad.
Los sueños de Juana eran siempre nuevos, de múltiples colores, olores y texturas, hasta el día antes de que sucediese la catástrofe. Hasta ella había notado cierta crispación en los despertares, y un patrón de coincidencias que se repetía interminablemente, como si de una advertencia se tratara. "¿Qué querían decir aquellos túneles? ¿Hacia dónde iban? ¿Por qué brillaban tanto?"
Tenía miedo, pero no pensaba dejarse vencer por un sueño absurdo a sus ochenta y pocos años. Tomó la resolución de llevar el sueño hasta el final, y así lo hizo. Aquella misma noche se sentó tranquilamente en su silla mecedora hasta encontrar la posición adecuada, dejó el libro que estaba leyendo apoyado en su regazo y encima de él las gafas de lectura, tras haber limpiado los cristales con el borde de la bata.
Carraspeó nada más cerrar los ojos, y segundos más tarde, dormía profundamente. Soñó que corría hacia el túnel de luz; soñó que no volvía a soñar nunca más, porque aquel era el último de sus delirantes sueños. -Pero los sueños también nos engañan, no lo olviden-.
Juana no soñó con la muerte, porque no podía morir mientras siguiera soñando.
Simplemente renunció a todas sus arrugas vitales y siguió caminando por los parajes infinitos de la imaginación.



martes, 1 de mayo de 2012

Museo de ingenuidades

A la inocencia, siempre
Al amor, nunca
A M., ahora



Como una fugitiva que abandonase

                el lecho a la hora temprana

 en que

su esquivo amante duerme

bajo una nube                  

de sábanas

Así no he huido yo

 -al alba-

cuando la mejilla derecha

ha empezado a notar

desconocido el olor de

la almohada

El calor ajeno bajo

el edredón

de un cuerpo no muy diferente al mío

y sin embargo

tan distinto

-anoche-

La mejilla no ha tardado en contagiarme

 su extrañeza

Y ya mis ojos deberían haber averiguado

 el paradero de mis gafas

Pero no.

 Y de repente:

una voz                               un sonido ininteligible

 un murmullo apagado

Y más tarde:

 un ronquido animal como de tigre

 conteniendo la carcajada.

¿Quién ha metido una fiera en mi casa?

Aunque…

-Espera-

 si esta no es mi almohada

 ni ese mi despertador

ni llevo puesto el pijama

¿Habré sido raptada?

Me paro a pensar

y no recuerdo lo que

 estaba pensando

-anoche-

en sueños

Como si esta cama me hubiera robado

un pedazo          un fragmento                  de

 inexistencia

Mi secuestrador parece

un guerrero

preparado para entrar en batalla

de un momento a otro

Y da patadas,

 como un niño en el vientre

del vientre…

 de su poseedor

No encuentro el broche de las  botas

Ni los cordones del         sujetador

Sólo un ataúd                   negro

que me mira de arriba

 abajo

Como intentando desnudarme

 y

me decido a no mirar

Dentro

Por si me caigo

                -en el fondo- todo ha sido fácil:

recoger mis cosas y salir

de pun ti llas

Como si hubiéramos hecho

 algo malo

-anoche-

Mientras Tú

 las acariciabas y Yo los acariciaba:

Cuerdas tensas                     /         rizos elásticos

Notas roncas

 escapando de los            Dos

                -Es el paraíso-

me dijiste

-O el infierno visto

desde abajo-

Pensé   mientras

el corazón se debatía

Entre estallar         o          contraerse

hasta volverse un objeto

 más

o parte de las vitrinas invisibles

que forman tu museo de ingenuidades

para locos.

Hemos luchado y has ganado

Te mereces algo más

 que un beso

Y me gusta verte de vuelta

Jinete negro

 entre la polvareda

Héroe mestizo                 Dios malherido

Que acude a mis manos

y si pudiera

-anoche-

Te habría clavado las uñas

hasta gozar tu pena

Vibrar en tus pesares    ocultos

Y nada más que eso

Sí

Por fin desaparezco de tu

 cabeza

Y salgo al mundo de lunes

 a las ocho y media

Pero los edificios no eran            así          ayer

Y las personas no tenían

Esa ridícula         línea      curva

 en los labios

Cierro la puerta de golpe

y me voy

No taconeando…

Ni lloviendo…

Ni sintiendo…

Simplemente me marcho           y tú duermes

Hablas en sueños

Me llamas

entre llamas

de un incendio ficticio

que he metido en un cofre

–ése-

Para que cuando despiertes

si es que sigues vivo

Te duela la garganta       y una lágrima

caiga de tus ojos defectivos

al pensar en la cebolla

que desayunamos

-anoche-