Una noche cualquiera me llegó un mail de un tipo que decía llamarse Munir, y que estaba interesado en hacerme una entrevista muy bestia. Acepté sin dudarlo. Sabía que él no era él y que las preguntas a las que me iba a someter no serían moco de pavo. Por supuesto, me lo tomé en serio. La literatura es una cosa muy seria salvo cuando se hace de broma. Y bueno, aquí está el resultado. No sé si habrá algún psicólogo en la sala, pero si es así, por favor, no tenga en cuenta mi descripción de las imágenes. Como hizo notar una vez un afamado crítico sobre mí: soy miope, y el número de dioptrías parece que es importante.
Sin más dilación, os dejo la entrevista: http://loslectoresbarbaros.blogspot.com.es/2013/11/e-ntrebitst-3-gema-palacios.html.
Si os quedan tripas para seguir leyendo, echadle un ojo al resto de entrevistas que ha realizado este hombre. Puro y duro realismo visceral: http://loslectoresbarbaros.blogspot.com.es/
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lunes, 25 de noviembre de 2013
domingo, 17 de febrero de 2013
Terrorismo poético
A los escritores bastardos
Poesía es ponerse una media en la cabezay gritar sí a la ablación
mientras la gente se queda en silencio sepulcral
y luego se ríe y luego aplaude mucho
hasta quedarse sin manos
verdaderas.
domingo, 3 de junio de 2012
En zelo
Se han ido desvistiendo misteriosas
las horas de la tarde
mientras tú me
-embestías-
y yo me
-resistía-
a las miradas de inca furioso
a punto de iniciar el combate
desde detrás del periódico.
Habías empezado a excitarte
con los anuncios de contactos
y erecto el pensamiento deambulaba
de mis piernas entreabiertas
a mis ojos entrecerrados pero atentos
Fue inyectar mis pupilas en las tuyas
pasarme la lengua por los labios
y jadear un poquito
para tenerte casi encima con
las piernas flexionadas
-como si yo fuese un trampolín
en una piscina olímpica
hecha a la medida de tus largos.. .-
Tomaste aire antes de saltar al vacío
y mi humedad te recibió con
ondulantes caricias
de textura viscosa
Ya tu mano juguetona
en este tobogán resbaladizo
Ya tus dedos columpiándose
entre los
desniveles de mi
cuerpo
recorriendo blandamente la ba
ja
da
que modela mi vientre y mi cintura
deshaciendo tu calor en una caricia
-larga-
que se hunde en mis gemidos
Otórgame tu boca
(y su eco de pueblos milenarios)
Profana con tu lengua
el sabor tropical
las cataratas del Iguazú
Roza el Machu Pichu
Y móntame
dómame
atraviésame
con tu lanza poderosa
despacio al principio
y luego en bravos embates
Deja las marcas de tus uñas en mi espalda
y
Lentamente córrete dentro
Envuelto en un éxtaxis
Oscuro
y retira tus dientes de mi cuello.
las horas de la tarde
mientras tú me
-embestías-
y yo me
-resistía-
a las miradas de inca furioso
a punto de iniciar el combate
desde detrás del periódico.
Habías empezado a excitarte
con los anuncios de contactos
y erecto el pensamiento deambulaba
de mis piernas entreabiertas
a mis ojos entrecerrados pero atentos
Fue inyectar mis pupilas en las tuyas
pasarme la lengua por los labios
y jadear un poquito
para tenerte casi encima con
las piernas flexionadas
-como si yo fuese un trampolín
en una piscina olímpica
hecha a la medida de tus largos.. .-
Tomaste aire antes de saltar al vacío
y mi humedad te recibió con
ondulantes caricias
de textura viscosa
Ya tu mano juguetona
en este tobogán resbaladizo
Ya tus dedos columpiándose
entre los
desniveles de mi
cuerpo
recorriendo blandamente la ba
ja
da
que modela mi vientre y mi cintura
deshaciendo tu calor en una caricia
-larga-
que se hunde en mis gemidos
Otórgame tu boca
(y su eco de pueblos milenarios)
Profana con tu lengua
el sabor tropical
las cataratas del Iguazú
Roza el Machu Pichu
Y móntame
dómame
atraviésame
con tu lanza poderosa
despacio al principio
y luego en bravos embates
Deja las marcas de tus uñas en mi espalda
y
Lentamente córrete dentro
Envuelto en un éxtaxis
Oscuro
y retira tus dientes de mi cuello.
sábado, 12 de mayo de 2012
La semilla de nuestra podredumbre
Decidieron llamarnos poetas
y lo hicieron
hasta desgañitarse
o más bien
hasta que se nos quedó grabado:
sois poetas sois poetas sois
poetas sois
poetas
sois potaje de garbanzos
-que viene a ser lo mismo si lo miras
desde el punto de vista
de la boca del verso del estómago
que se abre
para recibir una
legumbre
un fruto del campo
o del trabajo
o de la mano
de los hombres
que lucharon
pero hoy
se han ahorcado así:
entre sudores
fríos y sílabas
jugosas que albergan
dentro
mitad y media de sabroso
gusano.
y lo hicieron
hasta desgañitarse
o más bien
hasta que se nos quedó grabado:
sois poetas sois poetas sois
poetas sois
poetas
sois potaje de garbanzos
-que viene a ser lo mismo si lo miras
desde el punto de vista
de la boca del verso del estómago
que se abre
para recibir una
legumbre
un fruto del campo
o del trabajo
o de la mano
de los hombres
que lucharon
pero hoy
se han ahorcado así:
entre sudores
fríos y sílabas
jugosas que albergan
dentro
mitad y media de sabroso
gusano.
lunes, 7 de mayo de 2012
Dios comido
No somos
profanadores de tumbas.
No somos
predicadores.
De tumbas no somos
enterradores:
sí cabezas sí
pensantes sí habitantes
de ataúdes de
sarcófagos o féretros
Nosotros los bárbaros barbarizamos hasta no dejar un hueco
-de barbarie-
en este hoyo pútrido e
infecto
donde no hace falta
firmar testamentos con sangre
sino con tinta espesa bersos
intoxicados
de calamares.
sábado, 7 de abril de 2012
La torre de marfil
(Somnolencia ocasional y ojos entrecerrados. Se escucha de fondo un ronroneo intermitente de flamenco, y con cada nueva palmada, unos sorbos lentos del té caliente, aún en los vasos.)
Dos de ellos juegan al oficio de ver pasar la vida mientras mueven obstinados las piezas de un viejo ajedrez, todo hecho de cristal. Una tercera les observa, con ojos felinos, desde un exquisito diván de cuero rojo, -que bien podría ser la colchoneta de una hamaca, mirada desde otra perspectiva-. Sus labios adquieren la redondez perfecta para aspirar una calada de tabaco, a todas luces invisible; y sus manos, olvidadas en el regazo, juegan con las sedas azules de su vestido vaporoso, donde no tiene cabida la imaginación. Sus piernas no están enfundadas en unas medias negras tupidas, y su ropa interior no es del H&M; no podría serlo, pues en ese rincón preciosista cada ínfimo detalle tiene valor.
La dama de cortos cabellos rojizos inclina hacia atrás su rostro pétreo y desmayado, en un gracioso mohín silencioso, conteniendo la carcajada. Ya imagina pícaramente a sus dos amantes vestidos de cualquier manera, con gruesos jerseys de lana, y sus manos enfrascadas en la torre, el cabello, el alfil y el pezón, en la misma reina, que no es otra sino ella.. Mientras sus pensamientos se deslizan sin prisa, los jugadores siguen inmersos en el juego, completamente ajenos a estas perversidades.
Son expertos, hiperbólicos rivales que piensan cada jugada durante mucho tiempo, por miedo a cometer un solo error. De vez en cuando, el de la izquierda atrapa su bombín, y lo hace girar sobre el dedo índice en un gesto de crispación; su compañero le lleva una ligerísima ventaja. El de la derecha, a su vez, sabe con tal certeza que va a ganar que entretiene su tiempo recitando algún que otro verso rubendariano, y mientras se atusa con cuidado bigote, roza con los ojos de vez en cuando a la joven de sedas, que yace aburrida en sin igual postura decadente.
(La melodía de fondo es sustituida por el gemido melancólico de un laúd. Las notas rasgan la templada noche, y un bostezo pedante procedente del distinguido caballero del bombín provoca el desenlace súbito del juego. Jaque mate.)
El ganador, sin poder disimular su regocijo y sin decir una sola palabra, se levanta de un saltito y cruza la sala para alcanzar su más preciado tesoro: el violín. Cualquier otro instrumento, ya fuese guitarra o armónica, habría desentonado en aquella sala espléndida. Dejándose llevar por su feroz instinto, improvisa al principio, y poco a poco va brotando un murmullo agradable que se apodera de sus conciencias y pensamientos. El laúd ha dejado de sonar, y hasta los tapices de colores -con dibujos geométricos, similares a los de ciertas alfombras árabes- que adornan las paredes, parecen estremecerse de gozo.
Los rencores han quedado olvidados y, la dama, que ahora se halla en el centro de la sala, les sirve el té y sonríe, como ausente... Aquella atmósfera decadente le ha abierto el apetito. ¿Servirían manjares exóticos durante la cena?
Y es que, de repente, sin saber por qué ni cómo, le habían entrado unas ganas vergonzosas de comerse un bocadillo de jamón.
lunes, 2 de abril de 2012
Balada de las noches nómadas

Jirones de silencio derramando
su aullido imperceptible en estas calles,
traficantes de naranjas atraviesan
la negra noche en nomadismo errante.
Pasos alados sin prisa
almas café y chocolate
extraterrestres azules
locuras versificables.
Y el bullicio de una Plaza Mayor
mente plagada de rufianes
que bajo la luna lunera
apuran el calor del mate.
No son vagabundos del todo
los de alma maleante,
tan sólo escritores bárbaros,
pero eso sí -desquiciantes-.
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