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lunes, 8 de julio de 2013

Small words for very big things

está ladrando la noche desde su cuerpo de loba hambrienta
          los árboles agitan sus melenas
        y lucen su rostro de arrugas con orgullo

                        son obscenas las jorobas del camello
                                                 pero no lo suficiente

         hundir los dedos en la tierra es hábito y maltrato
                las botas que llevas son demasiado grandes
                       me gustan los caballos por su forma de mirar
         
              las llamas con la cabeza alta y el abrigo de invierno
                            la oveja blanca y su quejido humano
                                               infantil en esencia

          aquí se deshacen los besos en el viento

                        sueño tu presencia algunas noches y
              presiento tus sueños atrapados e incrustados
                                   en la curva de mi nuca

                      no tengo más remedio que aceptarlo:

                             la hierba ha crecido 
                       y lame despacio mis pies
                                 
 tus ojos nunca fueron tan suaves 
                           
                              
                               
  

                         


lunes, 24 de septiembre de 2012

Estaciones que vuelven o segunda primavera


Me florecen las lágrimas
como pétalos que despertasen del olvido
y hay algo en mis estambres que cruje:
zumbido o ronroneo animal cavando en
esa hondura que soy cuando amanezco
Y estoy tan abierta tan abierta tan abismal-
mente abierta que el rocío resbala hacia el centro
horadando los restos de noche
que caen desde las ramas más altas
a mis pechos de invierno
Y humedad es todo cuanto intuyo es todo
lo que tienes entre los ojos
amarillos y azules y verdes
de invertebrado que se vierte
en vertical desmesura
No dejes de hacer eso que haces
de oler mi olor y olvidarte luego
como si mi voz te quebrase los dedos
y ni siquiera pudieras nombrarme:
Violeta de los Alpes blanquísima
-semilla eterna
anhelando polinizarse-.

martes, 3 de julio de 2012

Un sueño más o menos



Durante mucho tiempo esperó un milagro,
que el sueño que Talita iba a contarle por
la mañana fuese también el que él había soñado.
Solo una vez, sin que ella le diera la menor
importancia, soñaron sueños análogos.
(J.Cortázar; Rayuela)
He soñado que corríamos desnudos por un bosque
que corríamos sobre y a través de él
aunque el bosque no existía
porque era una playa de hierba
de color azul intenso o verde o turquesa
y las ramas de los árboles eran blandas y blancas
como la espuma enredada en nuestras piernas
He soñado que éramos niños en la
selva de la infancia condenados
a sacarnos la lengua desde lo alto de un sauce
llorón que no era como el de pocahontas pero casi
porque hablaba y su voz envejecida
iba llenando mi boca de cuentos y leyendas
que sólo podía entender si extendía las manos
dejándolas caer sobre sus arrugas
                         imperecederas
llenas de feminidad y ojos grandes

He soñado que te leía en voz baja un libro antiguo
donde no eran los personajes los que salían
de las páginas sino tú y yo quienes nos
adentrábamos en ese mundo de caballerías
                hasta ser sólo ficticios
Y no eras don Quijote en tu disfraz
tampoco yo era Dulcinea
pero sí había Rocinantes y molinos
ventas con fantasmas hospitalarios
y muchas muchísimas estrellas en la Mancha
He soñado que soñábamos sueños paralelos
que nuestra lengua era una sola
lengua y que los dientes servían
para morder y desgarrar y sepultar en el olvido
las pesadillas los malambrunos
              las derrotas los miedos