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viernes, 27 de septiembre de 2013

Gritos de mujer: Norah Lange (1905-1972)



Norah : la protegida de Borges, inspiradora de Leopoldo Marechal, compañera vital de Oliveio Girondo. 
Esta argentina fue uno de los minúsculos toques de color femenino en los años de la vanguardia. No solo su belleza exótica le granjeó un lugar en el círculo literario: fue sobre todo su arte de cuidados versos, que deja al desnudo su vibrátil condición de mujer abocada a la escritura. Se convirtió en la musa etérea de Girondo, pero ¿y su esencia? ¿Por qué olvidarla? 
Aquí está, por si fuera poco.


Todo el dolor derramado
                 sobre el paisaje.
La tarde transparente
         como un agua
se ha mirado en tus ojos.
  Lejos
      la noche arrodillada
          trenza tinieblas
          ante su espejo.
Mi corazón es un plenilunio de tristeza.

(La calle de la tarde, 1925)

viernes, 20 de septiembre de 2013

Gritos de mujer: Ana Istarú



Poeta y actriz costarricense nacida en san José en 1960. Desde los 15 años viene gritándonos su condición de mujer desbordada. Ha ganado premios teatrales, por supuesto. Tiene una larga cabellera negra y su sonrisa es reticente al paso de los años.










                                                      


A continuación, transcribo uno de sus poemas. Ana Istarú, torbellino con pies, te doy las gracias.



Venus encinta

Pleamar
soy, curvatura:
Venus hermosa
saliendo de su baño
con los pechos en punta, negrísimas
sus flores compitiendo
en latitud
con la Pulpa preciosa
de su vientre
redondo como vela,
repleto como el mundo.

De "Verbo madre" (1995)

domingo, 1 de julio de 2012

Lo fatal, lo fugaz: lo fortuito

Desde que llegaste
las noches se estiran sobre sí mismas
y me hacen muecas desde
el otro lado de la cama
Desde que has llegado
dormir no entra dentro de mis hábitos
nocturnales y ya solo puedo zambullir mis labios
entre las desiguales páginas de un libro
de poemas y doblar las esquinas
como quien dobla un verano
y doscientos inviernos
Desde que sé que ibas a llegar, julio, mes maldito,
mi ropa ha ido refugiándose en los armarios
y el ventilador me hace más compañía
que los despertadores y las agujas del reloj
de la pared siempre pausado
Desde que llegas, julio, hasta que te vas
transcurren segundos maravillosos
y tu calor va a caer sobre mí
-los termómetros lo han pronosticado-
sobre esta que soy yo
inevitablemente
van a precipitarse tus mediodías lentos al sol
los breves atardeceres de mosquito
y golondrinas en el cielo
las noches de historias al desnudo
los precipicios de caricias
blancas y llenas de pecas
pero sobre todo, ahora que has llegado,
añorado mes de julio,
quiero que me abraces y que congeles
el poco tiempo que falta para que te marches
y regreses por vigésima vez.


sábado, 19 de mayo de 2012

Granizo

A cada grano de arena
su sombra al alba;
a cada vida
su nombre propio y su propio ajeno;
lo imposible de sí misma:
lo que los otros le han creado.
(Hugo Mujica)


Caen del cielo;
         desde el cielo aquel
 a nuestras pisadas de barro,
         que como balas de cañones
  ametrallan los adoquines y estallan
            entre tú y tú
entre tú y el paraguas y los espejos
             porque yo era charco para entonces
         -no pude evitarlo, lo siento-.

El granizo fue bautizando la calle
                              apresuradamente
y una niña de colores saltaba los afluentes
       de un río infatigable y denso
          como mis ojos -tal vez-
cuando estoy frente a un poeta    
                                   y ese poeta, ese
me sabe gritando y me sabe leyendo
              a Mujica al bajar la calle Alcalá
sin tropezar con ningún pie -propio o ajeno-
          caminar al borde del bordillo
ignorar el tráfico          el letargo imposible
                     de los coches
     cuando atardece en Madrid
               cuando mi ciudad
empieza a entrecerrar los ojos poco a poco
                       y me gusta, me enternece
detenerme a rozarla de perfil 
     acariciarle el pelo azul
        de nubes rizadas y pestañas blancas
porque ella es bonita a su manera
                         -pero solo a veces-
después de que haya pasado la tormenta.

Poesía es tener un monólogo
        con otra boca y otro perfume diferentes.




lunes, 26 de diciembre de 2011

Yo lo llamo milagro

Brillaban

Deslumbraban

Hacían daño

Tienes los ojos del color hipotético

de los dioses en los que no creo

porque nunca me escucharon

Hoy te miro y sé no me hacen falta

Ellos: los invisibles, los buenos

¿los santos?

La poesía es vida,

las palabras, aliento

y nosotros, inmortales -como poco-

mientras las recitamos