Voy a mamar poesía de tus pechos
como quien bebe mate a media tarde
para alargar las horas
o se masturba a solas en el baño
o en una habitación con la puerta cerrada
o abierta
espiando su sombra en el espejo
un ruido sospechoso al otro lado
perdida la mirada entre las nubes
entre los cielos
y más
allá del cielo hay otro cielo
que obsesiona
el cielo azul/ rojo/ azulrojo/ rojoazul/
que trae
nuevos aires.
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lunes, 24 de septiembre de 2012
domingo, 1 de julio de 2012
Lo fatal, lo fugaz: lo fortuito
Desde que llegaste
las noches se estiran sobre sí mismas
y me hacen muecas desde
el otro lado de la cama
Desde que has llegado
dormir no entra dentro de mis hábitos
nocturnales y ya solo puedo zambullir mis labios
entre las desiguales páginas de un libro
de poemas y doblar las esquinas
como quien dobla un verano
y doscientos inviernos
Desde que sé que ibas a llegar, julio, mes maldito,
mi ropa ha ido refugiándose en los armarios
y el ventilador me hace más compañía
que los despertadores y las agujas del reloj
de la pared siempre pausado
Desde que llegas, julio, hasta que te vas
transcurren segundos maravillosos
y tu calor va a caer sobre mí
-los termómetros lo han pronosticado-
sobre esta que soy yo
inevitablemente
van a precipitarse tus mediodías lentos al sol
los breves atardeceres de mosquito
y golondrinas en el cielo
las noches de historias al desnudo
los precipicios de caricias
blancas y llenas de pecas
pero sobre todo, ahora que has llegado,
añorado mes de julio,
quiero que me abraces y que congeles
el poco tiempo que falta para que te marches
y regreses por vigésima vez.
las noches se estiran sobre sí mismas
y me hacen muecas desde
el otro lado de la cama
Desde que has llegado
dormir no entra dentro de mis hábitos
nocturnales y ya solo puedo zambullir mis labios
entre las desiguales páginas de un libro
de poemas y doblar las esquinas
como quien dobla un verano
y doscientos inviernos
Desde que sé que ibas a llegar, julio, mes maldito,
mi ropa ha ido refugiándose en los armarios
y el ventilador me hace más compañía
que los despertadores y las agujas del reloj
de la pared siempre pausado
Desde que llegas, julio, hasta que te vas
transcurren segundos maravillosos
y tu calor va a caer sobre mí
-los termómetros lo han pronosticado-
sobre esta que soy yo
inevitablemente
van a precipitarse tus mediodías lentos al sol
los breves atardeceres de mosquito
y golondrinas en el cielo
las noches de historias al desnudo
los precipicios de caricias
blancas y llenas de pecas
pero sobre todo, ahora que has llegado,
añorado mes de julio,
quiero que me abraces y que congeles
el poco tiempo que falta para que te marches
y regreses por vigésima vez.
sábado, 16 de junio de 2012
La reinvención del deseo
Y desnudos al amanecer nos encontró la luna
(J. Sabina)
A flor de piel mis manos en flor
los dedos rozando las páginas de tu vientre
tibio cálido sudado
frágil en su impureza natural
siempre tan
-así...-
siempre tan
-ya sabes...-
placentero y lleno de extremidades
"ebrio de trementina y besos turbios"
-dijo Neruda
y que ahora repito en mis delirios
hasta abrazar la locura
Duermen mis párpados y el espasmo
es limpio
atraviesa y sabe a más y mejor
y me dan ganas de reír
como una niña en un columpio a punto
de rozar el cielo
-las piernas temblorosas
y los dedos
pisando las estrellas-
Si me lo preguntas te diré que
siento dentro un deseo reinventado
reinventado por nuestros yoes volviendo
de la ciudad del dolor
cruzando sus calles con ojos estruendo
ojos al desnudo ojos
muy abiertos dilatados
expansivos
aniquiladores suculentos
Sonríes
me miras leer
Entonces yo tiemblo
como una hoja
a punto de caer del árbol
como la hoja de un libro asustado
en manos de un lector exigente
como una hoja excitada
ante la perspectiva de un nuevo viaje
a bordo de otra piel
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