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lunes, 4 de junio de 2012

Lo interrumpido

Por eso tus ojos,
para quedarme. Para
seguir aquí. Para aguardar
aquí. ¿Aguardar qué? No importa.
Para aguardar.
(Chantal Maillard)
Reencontrar.
                      Con él
      volver a encontrar lo inesperado:
la sonrisa inmanente
    lo bello, lo impalpable, lo siempre firme,
        el hambre del intelecto en la pasta dura
 de las gafas y de los hombros nervudos
               resistentes como varias generaciones
de poetas. Lo veo desde lejos como quien
          se sorprende con los fuegos artificiales
  y escuecen las pupilas de tanta claridad
      comprida en un solo centro.
Así eres ahora, así fuiste en tus múltiples versiones
  repetidas una y otra vez hasta el delirio
            en veranos e inviernos congelados
en primaveras y otoños de mentira.
       No fue una película sino un tráiler
          de una película que promete muy pronto
  una segunda parte llena de personajes
        de intrigas y recuerdos escritos con pluma
      con esa letra tuya que parece ficticia
             con esos ojos abiertos que parecen
       que son y que están espectantes
 como queriendo decir:
    "aquello nunca fue una despedida;
             aún nos queda lo mejor".


      

       
          

sábado, 19 de mayo de 2012

Granizo

A cada grano de arena
su sombra al alba;
a cada vida
su nombre propio y su propio ajeno;
lo imposible de sí misma:
lo que los otros le han creado.
(Hugo Mujica)


Caen del cielo;
         desde el cielo aquel
 a nuestras pisadas de barro,
         que como balas de cañones
  ametrallan los adoquines y estallan
            entre tú y tú
entre tú y el paraguas y los espejos
             porque yo era charco para entonces
         -no pude evitarlo, lo siento-.

El granizo fue bautizando la calle
                              apresuradamente
y una niña de colores saltaba los afluentes
       de un río infatigable y denso
          como mis ojos -tal vez-
cuando estoy frente a un poeta    
                                   y ese poeta, ese
me sabe gritando y me sabe leyendo
              a Mujica al bajar la calle Alcalá
sin tropezar con ningún pie -propio o ajeno-
          caminar al borde del bordillo
ignorar el tráfico          el letargo imposible
                     de los coches
     cuando atardece en Madrid
               cuando mi ciudad
empieza a entrecerrar los ojos poco a poco
                       y me gusta, me enternece
detenerme a rozarla de perfil 
     acariciarle el pelo azul
        de nubes rizadas y pestañas blancas
porque ella es bonita a su manera
                         -pero solo a veces-
después de que haya pasado la tormenta.

Poesía es tener un monólogo
        con otra boca y otro perfume diferentes.




lunes, 26 de diciembre de 2011

Yo lo llamo milagro

Brillaban

Deslumbraban

Hacían daño

Tienes los ojos del color hipotético

de los dioses en los que no creo

porque nunca me escucharon

Hoy te miro y sé no me hacen falta

Ellos: los invisibles, los buenos

¿los santos?

La poesía es vida,

las palabras, aliento

y nosotros, inmortales -como poco-

mientras las recitamos