sábado, 25 de mayo de 2013
noche flamenca
acá donde tu cuello se está bien
los labios fatigados de tanto caminar
los huesos achicados de tanto dislocarse
las palmas tan abiertas tan descomunalmente abiertas
los zapatos pequeños tontos perpendiculares
la noche fresca aunque el rojo diga lo contrario
Voy a meterme tus rastas en la boca hasta llorar de fiebre y de dulzura y de misterio
o de miseria
a lo lejos se oyen los tambores muy pronto seremos devorados
(...)
sábado, 18 de mayo de 2013
Recuerdo de Valparaíso
El mundo se va por el viento
y un perro aúlla de infinito buscando la tierra perdida
Que el verso sea la llave
que abra mil puertas
sobre sus olas, bajos los cielos sonámbulos
mis ensueños se alejan como barcos.
Y ahora mi paracaídas cae de sueño en sueño
por los espacios de muerte.
Viven todas las cosas bajo el Sol.
El poeta es un pequeño Dios.
(Valparaíso, enero de 2013; versos de Vicente Huidobro)
domingo, 12 de mayo de 2013
pasajera en trance*
a veces me sentía lejos de allí
estaba rodeada
de extraños de soledad y montañas
en proporciones incalculables
no imaginaba lo que sería abrir el mail y ver
una oferta para la misma obra de teatro
sí la misma
sí la misma
el viento en un violín
que vimos aquella noche de tango y striptease
que vimos aquella noche de tango y striptease
en un cuarto oscuro y apenas iluminado
por la luz de una vela muy pequeña
a veces me cruzaba a un español
un galleguito como quien dice
y su acento causaba en mis entrañas
una mezcla de complicidad y repugnancia
que estaba más allá de lo humano
y luego
como si fuera inevitable
le preguntaba de dónde era
qué había ido a hacer allí
en el orto del mundo
en el orto del mundo
cuánto tiempo llevaba en Buenosayres
pero nunca nunca nunca
me atrevía a preguntarle si pensaba volver
a su casa en Vallecas o el barrio Salamanca
en ciertas ocasiones me inventaba
que había nacido en Rosario
aunque mis papás eran naturales de Entre Ríos
y que de cuando en cuando viajaba
hasta un pueblecito más allá de la pampa
San Martín de los Andes
que tiene unos lagos preciosos y azulísimos
como los ojos de Carla
amiga de Magui
la santafesina
en realidad pocos sabían
por no decir nadie
que jamás había pisado esos lugares
salvo en sueños puntuales
decididamente estrafalarios
lo cierto fue que un día me cansé
de Capital Federal
y me fui a recorrer el norte
como una mujer que huyese
del hombre que nunca la ha querido
y viajé tantos kilómetros
debajo de mi manta boliviana
que mis ojos perdieron la noción del espacio
que no del tiempo
me gustaba la sensación de caminar
sin buscarle respuestas a todo
instintivamente
y seguir el brillo de las mismas estrellas
que lucen en el cielo de Madrid
día y noche estrellas distantes
y seguir el brillo de las mismas estrellas
que lucen en el cielo de Madrid
día y noche estrellas distantes
pero a veces me sentía lejos de allí
entonces decidí romperme los huesos
contra las piedras más picudas
y dejar mi cuerpo
abandonado en un río seco
y volví a buscar a ese que amaba
para decírselo
pero no salió bien
nada bien
hicimos el amor en ocasiones contadas
muy deprisa y muy borrachos
hasta agotar el año
y las ganas de restregarnos los fallos
o de gemir alto
como las tortugas mercedinas
finalmente
nos dijimos adiós
en una terminal de autobuses
a las seis de la mañana:
yo me esforcé en llorar un tiempo prudente
hasta que se me cerraron los ojos
y muchas horas más tarde
desperté en la frontera con Chile
estaba rodeada
de extraños de soledad y montañas
en proporciones incalculables
me sentí distinta
muy distinta
entonces supe lo que era echar raíz y
lo mucho que duele exiliarse
*título de una canción de Charly García
muy distinta
entonces supe lo que era echar raíz y
lo mucho que duele exiliarse
*título de una canción de Charly García
miércoles, 8 de mayo de 2013
El violinista de Nuevos Ministerios
Vivaldi.
¿Vivaldi? Sí, Vivaldi es sin duda el nombre que acude a sus mentes al escuchar
las notas del violín día tras día, mañana sí y mañana también, en la
encrucijada de pasillos de la estación de Nuevos Ministerios. El ajetreo
constante y la marea de gente en direcciones opuestas no merman el pulso
controlado y exacto del violinista, su mano firme sosteniendo el arco, sus
dedos largos acariciando las cuerdas. Entrecerrados, sus ojos extranjeros
parecen rememorar un paisaje diferente, de calles familiares con olor a sopa de
remolacha y pato asado. La mayoría de los que pasan por delante de él ni
siquiera se detienen un instante a mirar su jersey blanquecino o la suciedad de
sus zapatos; creen que si miran en el interior de la funda del violín, ataúd
negro hambriento de monedas, caerán dentro y ya nada podrá rescatarlos de ese
tenebroso y delirante abismo musical.
Pero
yo sé que el violinista finge tocar a Vivaldi, mientras se eleva por encima de
los jóvenes con mochilas al hombro, las funcionarias de tacón y pintalabios, los
viajeros pegados a su maleta de ruedas. Y además, sé que el violín finge ser
tocado cuando en realidad proclama pizzicato
en grito sus penurias pasadas, su temblor ante futuro, su terca y llorosa inexperiencia.
Al
igual que sobrevive una palmera cubierta de nieve en el centro de la ciudad de
Varsovia, sobrevive en Madrid un violinista de ojos glaciales, que toca una y
otra vez la misma estación de Vivaldi: el invierno.
martes, 7 de mayo de 2013
que no me oiga Neruda
Mi boca era una araña que cruzaba escondiéndose.
En ti, detrás de ti, temerosa, sedienta.
(P. Neruda)
huele insoportablemente a mí yno lo soporto
me está volviendo loca esta piel de siempre y quiero mudarme
verter todos mis poros mis libros mis horrores
en tu regazo
y que me abraces desnuda o desgarrada
mientras el techo cae
cae
va ca-
yen-
do-
sobre nos
otros:
¿desde cuándo goteras en los árboles?
de qué color son
ellos
(los rampantes los pecotosos los inciertos)
yo sólo sé que vinieron del Norte
buscando un lugar donde quedarse
limpio chiquito tal vez barato
y abrí las puertas de mi caparazón
para que los pájaros de tu boca fueran mis animales
sábado, 4 de mayo de 2013
Influencia
Naranja
naranja el sol casi oculto y los rayos que lamen mis codos trepan muy despacito los brazos hacen cosquillas en la axila buscan asiento en los hombros frenan en la clavícula
donde tu nuez
que es tan grotesca como la del resto de los hombres pero que es tuya y por eso la toco la retoco
la siento
dentro de mi garganta hay un nudo un desnudo sentimiento que me da escalofríos y pienso en el verano el Retiro los libros de chilenos exiliados en México la hierba mojada los mosquitos la cerveza helada los idiomas reconocidos los símbolos que no significan las falsas pistas las autopistas los amaneceres entre pestañas
(lo desconocido del horizonte)
naranja es mi pisada mientras leo y naranjas las palabras que me llenan
jueves, 2 de mayo de 2013
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