
Por mucho que lo imagines,
nunca será lo mismo
el mundo con ojos de loco,
tener urracas en el coco,
y polillas en el corazón,
que ser un aburrido cuerdo
con el futuro previsto
y la poesía dormida, en un cajón.
Y mira tú que tontería:
-ahora me siento caperucita
en manos de lobo feroz,
que se burla de mi inocencia,
mostrando ya sus encías
de inútil depredador.
-Te comería enterita,
aunque no seas de azúcar
sino de miel y limón-;
la capucha de la abuelita
se volvería tan roja
como la menstruación,
y la niñita inocente
moriría en manos del lobo
-compinche del cazador-,
que pretendía violarla
sin ninguna compasión.
"Caperucita estúpida,
lobo astuto, adinerado cazador,
la violencia de los cuentos
no ha muerto todavía,
aunque algunos días
se disfrace de ficción. "
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