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sábado, 29 de septiembre de 2012

El amor o la destrucción

"La pasión es una ruina."
(J.Sabina)
Lagos de agua salada desbordándose
y peces naranjas lamiendo pestañas mejillas 
cuello
y de ahí al vientre socavando
la arena entre los pechos
la vena
ahí están arrugados de puro desconsuelo
una textura sospechosa
como dedos dentro del mar
Hundimiento
A pique los ojos de los brazos
la inverosimilitud de esta escena que ya no es
de amor sino de rabia
rabiosa despedida sin otro fin que el 
Fin
En mi boca la bombilla del mate
no sabe a tus labios de anoche
No me perfora el hambre 
sí la sed
del beso aquel que ha bajado en el ascensor
como una vecina silenciosa
escapando de la escena del crimen
Las sábanas han guardado tu olor no
lo soporto y tu peste exquisita
me derrumba
Voy a dejarme ir venir regresar
el vuelo será corto ahora que las alas...
Pesan los segundos en el cuerpo
abren una herida roja y brillante
como ese amor y tus camisas y el volcán
de los ojos verdeazules entre los autos
Suenan ambulancias en mi estómago
el enfermo es terminal 
la vida sin vida no es vida
No presenta signos de violencia pero
la pasión
ah
la pasión es una ruina



viernes, 13 de abril de 2012

Balbuceos bárbaros

Vientres vibran bravos bramidos
bruñidos en brocados de bruma visceral
balbucientes venenos babean viscosos
la vida veleidosa robusta o banal.
Bebidos los besos de las bocas vacuas
volvemos a vagar balcones oblicuos
viendo volar versos de vulvas avaras
bañadas en brisa de verdoso abanico.
Bárbaros lascivos bailando mis labios
bebés abandonados en barcos vikingos.

martes, 27 de septiembre de 2011

No hay dónde






Desde dónde vengo.

Hacia dónde voy en este momento

y con estos ojos

llenos de luz en la tormenta.


Por qué son tantas las letras

que separan los morfemas

de nuestros verdaderos nombres.

Porque tenerlos los tenemos,

aunque los hayamos perdido

por no pronunciarlos lo suficiente

y tantas veces, hasta desgastar las sílabas

con el roce de las cuerdas vocales.


Cuándo vendrás a arrodillarte

a los pies de alguien ya moribundo,

tan penoso y frágil

que ha tocado fondo en el estanque sucio

del Retiro, y ni siquiera los patos

quieren saciar el hambre con sus restos.


Cómo sabré que no me adoras

en el silencio de tus ojos graves,

si me miras, tan perplejo y solo,

desde la torre más alta del castillo,

fortaleza inútil de cobardes.


Quién me dijo a mi que tú eras príncipe

que habría de quitarme el sueño

con un beso inexacto en los labios

y que me dormiría cada noche

escuchando una canción de cuna

en un idioma difente.


Desde dónde vengo.
Hacia dónde voy.

Hasta dónde llegaré

si mi dolor no tiene nombre

y se apellida jiménez.