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miércoles, 19 de junio de 2013

hendidura*

me he devanado el sexo buscando una respuesta
         un estímulo sincero o mentiroso pero
por favor
        que fuera tuyo:
                     
                               eso pedía

 y mientras tanto jadean los dientes y la lengua
   se ha convertido en alfombra gris con pelusas
              grises
                    y da náuseas     y da risa

             pánico es tal vez el sentimiento conocido
     que acude a mis ojos a finales de junio
           cuando se acerca muy lentamente
                         el día la fecha la hora:
         
                      el bandoneón suena
         yo junto las piezas en secreto y paladeo
    tu voz grave en el delirio
      
       labios fatuos                 fuego suave
            miedo oculto     alma herida

                         indescifrable

       miro las fotos
tus fotos
       y son muy blancas
                         o muy negras
   oscuras     
                       lloran
              mis piernas flexionadas

                 nunca tu peso me supo tan leve


*1.f. Corte en una superficie o en un cuerpo sólido cuando no llega a dividirlo del todo (RAE)


                    
                      

martes, 11 de septiembre de 2012

Esta otra utopía

Cómo voy a creer/ dijo el fulano
que la utopía no existe
si vos/ mengana dulce
osada/ eterna
si vos/ sos mi utopía.
(Mario Benedetti)
U-to-pí-a
Vocal cerrada/ sílaba seria/ estridente/ vocal abierta.
Tus labios se curvan en la u
besan en el aire y el beso se proyecta,
se multiplica y me roza muy breve.
En la o te pones serio y en la i sonríes,
todo mi cuerpo se inclina y aguarda
impaciente la anhelada a,
provocadora, sensual, utópica en la forma,
perfecta en su abertura, precipicio inútil 
del gemido aquel de chocolate helado.
Luego el orgasmo y por fin tus labios ahí
de par en par, dispuestos a recibirme como siempre,
como cada noche, en el sueño o la vigilia.
La palabra u-to-pí-a se desliza y va penetrando
mi corazón, mi búho ululante, mis ojos claros.

No me llames utopía, amor, no me lo digas,
o dejaré de existir: seré solo en tu mente
solo en tus brazos, en tus dedos, en tu guitarra,
mengana dulce tendida en tu cama
sin vos como testigo de este infierno frío,
primavera azul/ atardecer infinito/
ganas de volverme eterna en mis palabras,
en este violín viejo de tres cuerdas
que me mira fiero, con voz grave,
como si a través de él me imaginaras.
Soy y seré utopía mientras vivas
y a tu muerte, mi piel se hará carne mortal
como cualquier mujer sola y desnuda
que añorara el olor que te llevaste.